1976. Nanda Devi

Kennedy premia a la expedición al Everest
Kennedy – Medalla Hubbard a la Expedición Everest

La ascensión del Everest supuso una gran hazaña en la historia del alpinismo. La expedición fue condecorada por el presidente Kennedy y elevó a Unsoeld y Hornbein a leyendas.

Tras pasar 5 años en Nepal, donde su familia crecía entre montañas, los Unsoeld regresaron a Estados Unidos y Willi retomó su actividad docente. La amputación de sus dedos supuso su retiro del alpinismo de primer nivel, pero seguía acudiendo asiduamente a sus montañas cercanas y frecuentando ambientes alpinos.

Ad Carter, de 65 años y editor del American Alpine Journal, se encontraba entre su círculo de amistades. Fue a Ad precisamente a quien Nanda Devi Unsoeld le propuso a finales de 1974 la expedición a la montaña que le había dado nombre. El motivo era celebrar los 40 años de la primera ascensión, en la que además había participado Carter.

Seducido por la idea, Carter propuso una expedición coliderada por él mismo y Unsoeld, que intentaría la ascensión por una nueva ruta por la desconocida cara norte. La dimensión de ambos lideres hizo que pronto consiguieran los apoyos necesarios y se lanzaron a reclutar un equipo acorde.

Willi y Nanda Devi
Nanda Devi y Willi Unsoeld

A los dos lideres y a Nanda Devi, se les sumarían los alpinistas indios Kiran Kumar y Nirmal Singh, así como Louis Reichardt y John Roskelley -dos de los montañeros americanos más en forma del momento, que venían de realizar la tercera ascensión en la historia al Dhaulagiri-. John Evans, Elliott Fisher, Andrew Harvard, el médico James States, Peter Lev y su novia Marty Hoey cerrarían el equipo. La participación de ésta última estuvo en debate ya que, aunque Hoey era una buena alpinista, su relación personal en claro declive con Lev preocupaba a Roskelley y Reichardt, que pensaban que podría influir negativamente en el devenir de la expedición.

A pesar de que la época monzónica no es favorable a las escaladas en el Himalaya, Carter se decantó por ésta opción ya que coincidía con el periodo vacacional universitario y tanto él como Unsoeld eran profesores. Además, su experiencia durante la exitosa expedición de 1936 -que alcanzó la cima el 29 de Agosto- le reafirmaba en la posibilidad de escalar durante el verano.

Marcha de aproximación

Ya antes de partir, diferencias importantes de estilo evidenciaron discrepancias en el equipo. Mientras unos tenían una concepción más romántica de la expedición y proponían un estilo alpino más puro, otros con más experiencia, al ver la dimensión del equipo y las diferencias técnicas de los integrantes, se decantaban por un estilo más clásico con varios campamentos de altura.

Nanda Devi. Organizando material
Organizando material en india – © Roskelley

Con estas dudas, el equipo -a excepción de John Evans que se incorporaría más tarde debido al inminente nacimietno de su hijo- llegaba a mediados de julio a la India e iniciaban un trekking no exento de problemas. A los dos días, la disentería hizo su aparición afectando especialmente a Marty Hoey. Su situación empeoró drásticamente y el equipo sostuvo una tensa reunión en Dibrugheta.

Roskelley, Reichardt y States -médico de la expedición- abogaban firmemente por la evacuación de Hoey. Otra parte del equipo veía en esta posición la continuidad del debate inicial sobre la participación de Marty. Willi, dentro de su filosofía del diálogo y del derecho a la propia asunción del riesgo personal, valoró la opinión médica de States como un factor a tener en cuenta, pero en su opinión la decisión correspondía a la propia enferma -ya que creía que su situación podía mejorar con un tiempo de descanso-.

Finalmente pudo la prudencia y los criterios médicos y se evacuó mediante helicóptero a Hoey, cuya situación se corroboró como de extrema gravedad. Sin embargo, las discrepancias de Dibrugheta ahondaron en la división del grupo. States, Reichardt y Roskelley fueron denominados como «Equipo A».

Devi Unsoeld con porteadores
Nanda Devi con porteadores – © Roskelley

Hoey no era la única que presentaba problemas durante esos inicios del trekking, Jim States también evalúo a Nanda Devi que presentaba una hernia, aunque no revestía mayor importancia. Devi, de carácter alegre y optimista, realizó la marcha sin molestias, acompañando en gran parte del camino a los porteadores. Su espíritu humanitario y el hecho de que en su juventud aprendiera nepalí -una lengua muy similar al Garwhalí- hizo que estableciera una relación cercana a ellos. Los porteadores, cautivados por su simpatía, se referían a ella como «didi» que significa hermana.

Inicio de la escalada

Así, un 22 de julio, la expedición llegaba al santuario del Nanda Devi. En primer lugar se llevó a cabo una exploración para encontrar posibles rutas de ascenso. En esa primera etapa ya se hizo evidente la imposibilidad de un ascenso ligero, dada la dificultad de la ruta.

Ruta al Nanda Devi

El primer gran obstáculo que se presentaba era el acceso a la arista, ya que había que cruzar el Rishi Ganga que, debido al monzón, bajaba con un gran caudal. Por suerte encontraron un sólido puente de nieve, aunque descubrieron otro de los grandes problemas que les acompañaría durante el resto de expedición: las continuas avalanchas.

El equipo progresaba adecuadamente, estableciendo en dos días el campamento sobre la arista -5.700m- y el 29 de julio el campo base avanzado. A partir de entonces, el monzón ralentizaría su ritmo. La gran acumulación de nieve unida al calor, hacía la ruta muy inestable y con graves peligros de avalancha. Además obligaba a palear frecuentemente nieve, desenterrar cuerdas y abrir huella en nieve profunda constantemente.

Ante la ausencia de Evans, que aún no había llegado, se nombró a Lou Reichardt líder de escalada. Su misión se tornó complicada dadas las divisiones del grupo. A esto hubo que añadir la retirada de Ad Carter -que en su opinión ya había cumplido su labor organizativa-. Este abandono no fue bien acogido ya que aún podía realizar múltiples tareas organizativas de Campo Base. Reichardt dejaría escrito: «Estoy especialmente irritado porque Ad eligió qué debíamos comer, con quién escalar y la época en la que viajar fue elegida para su conveniencia. Siento que tiene una responsabilidad que no puede delegar en mi como líder de escalada.«

Para colmo, a la ausencia aún de Evans, la evacuación de Hoey y el abandono de Carter habría que sumar el de Elliott Fisher, quién estimaba la ruta demasiado difícil y peligrosa. Lo que dejaba al equipo bastante reducido.

Devi en C-1
Nanda Devi Unsoeld – Campo I – © Peter Lev

Cima del Nanda Devi

Poco a poco, los campos fueron establecidos y equipados. Todo el grupo trabajó duramente en trabajos de porteos, logrando establecer hasta el Campo III -6850m-, donde se alzaba el principal problema de la ruta: un contrafuerte rocoso de gran altura.

Camino a la cima
Camino a la cima – © Roskelley

Cómo superarlo generó nuevamente discusiones ya que, mientras Rosekelley apuntaba a una difícil -pero más segura- vía directa. Peter Lev señalaba a una posible alternativa ya que, según creía, por la vía de Rosekelley -incluso equipada- no serían capaces de subir todos.

Lou, en su rol de lider, se decantó por la vía directa y tras dos días de trabajo, el 29 de agosto, Rosekelley consiguió abrir totalmente una vía que les permitió superar el contrafuerte y montar un último campamento encima del mismo -C4 a 7300m-. El día 31 Roskelley, Reichardt y States ocuparían este campamento desde el que saldrían hacia la cima al día siguiente. El 1 de septiembre a las 14:00 lograban el primer ascenso de la cara norte del Nanda Devi -7.816m-, sin duda uno de los grandes logros del alpinismo estadounidense.

Segundo equipo de cima

Contrafuerte. Nanda Devi
Contrafuerte – © Roskelley

Tras el éxito, el equipo se reunió en el C-3. Allí se estaba preparando el segundo equipo de cima, que estaría formado por Peter Lev, Andy y Devi Unsoeld -que arrastraba una tos y problemas estomacales-. Tras informar de la ruta y sus dificultades, Roskelley le expresó sus dudas sobre Devi a Willi.

States que la había examinado, a pesar de que también expresó sus dudas sobre la conveniencia de que subiera, no encontró nada concluyente que impidiera el ascenso. Tanto la hernia, como la tos o los problemas estomacales los había sufrido durante toda la expedición, sin que supusieran una merma a su rendimiento.

Devi se encontraba decidida y, ante las dudas planteadas, Willi contestó: «¿Qué puede un padre hacer?«. Nuevamente su filosofía de respeto a la libertad, a la personal asunción del riesgo, hizo que Willi aceptara la decisión de Devi y el segundo equipo de cima partió hacia arriba. Willi se quedó con Evans -que finalmente había llegado- para formar a los alpinistas indios en las técnicas de escalada que requería la difícil vía del contrafuerte. Serían el tercer equipo de cima.

Muerte de Nanda Devi

Andy y Devi habían escalado durante toda la expedición juntos y -aunque no lo habían dicho por el precedente de Hoey- habían comenzado una relación amorosa, llegando al punto de prometerse en matrimonio.

Peter Lev fue el primero en llegar al C-4 a las 20.30. Se comunicó por radio y se dispuso a preparar líquidos para sus compañeros. Hasta las 23.00 no llegó Andy, extenuado por la difícil escalada del contrafuerte. El tiempo pasaba y la preocupación por Devi iba en aumento. Llegado un momento, Andy salió en su búsqueda y se la encontró a escasos 5 metros de la arista. Su yumar se había bloqueado y exhausta no conseguía avanzar. Eran las 2.00 cuando finalmente se reunieron en el C-4.

Campo IV
Campo IV – © Roskelley

El día siguiente, 4 de septiembre, se lo tomaron de descanso. Devi continuaba cansada del día anterior, pero no presentaba ningún otro síntoma alarmante. El día 5 aún se sentía débil y prefirió quedarse con Andy a esperar la llegada del tercer equipo. Peter Lev, viendo peligrar su intento de cima salió a intentarlo, pero al ir solo, la nieve profunda le obligó a retirarse.

Mientras, el equipo de Willi progresaba lentamente en el contrafuerte. La escasa habilidad técnica de los alpinistas indios les obligó a retirarse al C-3. Evans además comenzó a sentir malestar, lo que acabó siendo una hepatitis. Al día siguiente, Willi demostró una gran determinación subiendo en solitario el contrafuerte, porteando una carga imponente, para unirse al intento de cima.

Los dos dias siguientes el mal tiempo los retuvo a los cuatro en el C-4. Devi pudo comer e hidratarse con normalidad, sin embargo comenzó a tener problemas estomacales que se vieron agravados la madrugada del 8 de septiembre. Su cuerpo producía una cantidad importante de gases que solo podía expulsar sentada -posición en la que pasó toda la noche-.

La situación comenzó a ser preocupante y el equipo se preparaba a descender cuando Nanda Devi de pronto se puso pálida y dijo de forma calmada: «voy a morir«. Acto seguido colapsó y comenzaron a intentar reanimarla con maniobras de respiración y masaje cardíaco. Willi cuenta que «supo que la habían perdido cuando a los quince minutos sintió que sus labios se volvían fríos contra los suyos«.

Rotos por el dolor, situaron el cuerpo dentro de su saco de dormir y formaron un circulo arrodillados alrededor de él, cogiéndose las manos. Willi, que era profundamente espiritual, dirigió unas oraciones agradeciendo el tiempo y la alegría vivida. Tras ésto arrojaron el cuerpo por la cara noreste. «Dejamos el cuerpo en esta tumba de hielo, para descansar en el pecho de la bendita diosa Nanda» diría luego Willi.

Completamente deshechos, abandonaron la montaña. Al despedirse, los alpinistas indios dieron su interpretación de lo acaecido. Para ellos, cuando Willi prometió dar el nombre de la montaña a su hija, la diosa de la felicidad Nanda decidió reencarnarse en ella. Su nombre, su cabello rubio, el que hablase su idioma y sobre todo su alegría, les hacían creer que era la misma diosa. Ella había organizado toda la expedición que la había traído de vuelta a casa.

Devi y Willi
Devi y Willi

Últimos días

Willi Unsoeld

Willi, aunque afrontaba su pérdida con filosofía, sabiendo que «si no hubiera hecho esas cosas o la hubiesen educado de una forma no tan estoica o determinada, simplemente no habría sido Devi«. Lo cierto es que jamás se recuperó: «¿Como puedes sobrellevar una situación así?. Simplemente no puedes, la situación te sobrelleva a ti«.

El 4 de marzo de 1979 -apenas tres años después de la expedición al Nanda Devi- Willi se encontraba escalando con unos alumnos en el Monte Rainier cuando una avalancha los sorprendió. Ese sería el fin de una joven llamada Janie Diepenbrock y de Willi Unsoeld, un alpinista de leyenda.


Categorías: Noticias

Aitor Tilla

"El alpinista es quién conduce su cuerpo allá dónde un día sus ojos lo soñaron" - Gaston Rebuffat

8 comentarios

Daniel · 5 agosto 2020 a las 3:16 pm

Hoy conocí la página! Me gusto mucho! Va a favoritos !

    Aitor Tilla · 5 agosto 2020 a las 8:56 pm

    Muchas gracias Daniel! Son palabras que motivan a seguir.

Jacobo · 6 agosto 2020 a las 12:37 am

Hola Aitor,
Fíjate que te seguía por Twitter y no fui consciente del gran blog que tienes.
Qué fallo no haberme dado cuenta antes!!
Ya te tengo fichado .
Un abrazo!!

Rafael Jiménez · 7 agosto 2020 a las 1:26 pm

Un articulo precioso y muy humano, gracias por compartirlo.

Un abrazo desde Sabadell

    Aitor Tilla · 8 agosto 2020 a las 2:20 pm

    Muchas gracias por tus palabras. Dudé bastante si centrarlo en sus expediciones más relevantes, ya que la extensión puede resultar incómoda para un formato blog. Pero creo que el contexto es interesante y más en este caso, que a pesar de que hablamos de expediciones como la primera exploración del Makalu o la primera al Masherbrum, esta poco reivindicado.
    Un abrazo!

Jeremías Johnson · 6 noviembre 2020 a las 7:12 pm

Aitor, una historia maravillosa y cautivadora que me ha regalado una tarde de lectura en el mejor viaje posible hacia lo desconocido.
Un abrazo!!

    Aitor Tilla · 16 noviembre 2020 a las 10:26 am

    Pues no sabes como me alegra porque este es el propósito del blog.
    Un abrazo amigo!!

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