1960. Masherbrum

Durante los años siguientes, la familia Unsoeld se dedicó a compaginar su trabajo -Willi era profesor de filosofía y religión en la universidad- con el alpinismo en familia. En este aspecto destaca la directa a la cara norte del Grand Teton realizada con su mujer Jolene, convirtiéndose en la primera mujer en lograrla.

Familia Unsoeld
1954. Familia Unsoeld: Nanda Devi -en la mochila-, Willi, Jolene y Regon

A finales de 1959 Willi recibió una llamada de Nick Clinch para invitarle a su siguiente gran aventura: el Masherbrum. Aunque ésta montaña continuaba inescalada, a diferencia del Makalu, era bien conocida. Dominando el valle de Hushé, muchas expediciones a los ochomiles pakistaníes la habían visto y estudiado. Además tenía varios intentos anteriores -1938, 1955 y 1957- que arrojaban luz sobre la ruta a seguir.

Clinch reunió a un equipo muy competente y experimentado. Liderando la escalada estaba George Irving Bell, como alpinistas Unsoeld, Clinch, Emerson, McCormack, McGowan y como médico, un desconocido Tom Hornbein. También incluirían a tres militares pakistaníes: Jawed Akhter, Imtiaz Azim y Akram Quereshi.

Ruta Masherbrum

Situaron su campo base a unos 4100m a los pies de la cara sureste del Masherbrum. El plan comprendía montar un campo base avanzado en lo que llamaron Dome a 6.400m -una vez superada la cascada de hielo- y equiparlo de forma que se mudasen todos allí reduciendo el número de pasos por la cascada.

Para ello hicieron distintas cordadas que se iban turnando siguiendo la estrategia de «escalar alto y dormir bajo«, adquiriendo así una correcta aclimatación.

El día 1 de junio salieron del CB, con Unsoeld a la cabeza, logrando equipar la ruta y establecer el ansiado C-3 una semana más tarde. Una vez allí, el mal tiempo los retuvo hasta que el día 17 pudieron empezar con la segunda etapa del plan.

Intento de cima

El día 18 Unsoeld y McGowan llegaban a los 7.000m donde establecerían el C-V y para el 21 ambos alpinistas, junto con Clinch, se habían instalado ahí con material para intentar subir a la cima. La ruta era técnicamente difícil y decidieron montar un C-VI. Desde allí Unsoeld y McGowan lanzarían el primer ataque. Para este intento usaron el equipo de oxígeno, pero deficiencias en las máscaras lo hacían poco útil -«avanzábamos igual de rápido que sin oxígeno y puede que incluso más fatigosamente» dijo McGowan-.

Bell Rumbo a la cima
Bell siguiendo a Unsoeld camino a la cima.

Tanto la dificultad técnica como las avalanchas que sufrieron frenaron a la pareja que retornaron al C-VI donde les esperaban Hornbein y Bell, no sin antes sufrir una caída que por fortuna pudo detener Unsoeld. Ya en el C-VI analizaron las posibilidades de éxito y convinieron en la necesidad de instalar un séptimo campamento. Por desgracia, el mal tiempo haría su aparición y por miedo a consumir todo lo que habían porteado, los cuatro decidieron descender.

Durante ese descenso una gran avalancha arrastró a la cordada. «Recuerdo a Unsoeld gritando nuestros nombres cuando todo se hubo parado, yo era el único incapaz de contestar«, recuerda McGowan. Finalmente pudieron rescatarle. La cuerda se había liado alrededor de su cuerpo produciéndole distintas lesiones. Con ayuda de sus compañeros que estaban en C-V pudieron bajarle, llegando a los dos días al C-III.

El 29 de junio, Bell y Unsoeld salieron de ese mismo campamento para intentar llegar a la cima. Las avalanchas habían barrido la ruta limpiándola de nieve lo que les posibilitó instalar una tienda a 7.620m -su C-VII-. El 6 de julio, Unsoeld, seguido de Bell, se convertiría en la primera persona en pisar la cima del Masherbrum donde dejó un pequeño crucifijo.

Dos días mas tarde, Clinch y Ankhar -que perdería los dedos por culpa de las congelaciones- pisaron también la cima. El 12 de julio todos celebrarían en el campo base la ascensión, en total habían permanecido 44 días en altura.

Masherbrum
Masherburm. 1960. Tom Hornbein
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Aitor Tilla

"El alpinista es quién conduce su cuerpo allá dónde un día sus ojos lo soñaron" - Gaston Rebuffat

8 comentarios

Daniel · 5 agosto 2020 a las 3:16 pm

Hoy conocí la página! Me gusto mucho! Va a favoritos !

    Aitor Tilla · 5 agosto 2020 a las 8:56 pm

    Muchas gracias Daniel! Son palabras que motivan a seguir.

Jacobo · 6 agosto 2020 a las 12:37 am

Hola Aitor,
Fíjate que te seguía por Twitter y no fui consciente del gran blog que tienes.
Qué fallo no haberme dado cuenta antes!!
Ya te tengo fichado .
Un abrazo!!

Rafael Jiménez · 7 agosto 2020 a las 1:26 pm

Un articulo precioso y muy humano, gracias por compartirlo.

Un abrazo desde Sabadell

    Aitor Tilla · 8 agosto 2020 a las 2:20 pm

    Muchas gracias por tus palabras. Dudé bastante si centrarlo en sus expediciones más relevantes, ya que la extensión puede resultar incómoda para un formato blog. Pero creo que el contexto es interesante y más en este caso, que a pesar de que hablamos de expediciones como la primera exploración del Makalu o la primera al Masherbrum, esta poco reivindicado.
    Un abrazo!

Jeremías Johnson · 6 noviembre 2020 a las 7:12 pm

Aitor, una historia maravillosa y cautivadora que me ha regalado una tarde de lectura en el mejor viaje posible hacia lo desconocido.
Un abrazo!!

    Aitor Tilla · 16 noviembre 2020 a las 10:26 am

    Pues no sabes como me alegra porque este es el propósito del blog.
    Un abrazo amigo!!

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